Era un día normal. Un chico iba conversando con su amiga por la calle, mientras volvían a casa luego de la escuela. De pronto, ella le dice que lo ha sentido muy distante –mientras él va pensando en una forma de decirle que gusta de ella- y que no soportaba que él tuviese una actitud fría con ella. Él –sorprendido- le dice que no se preocupe, que solo ha estado pensando muchas cosas y va distraído por la vida, y siguen caminando.
Al llegar a la casa de la chica –como de costumbre- el intenta entrar, pero la reja le detiene, preguntando qué pasa –ella le dice que no está de ánimo para estar con él y entra a la casa, dejando fuera al chico con la mirada perdida-. Él decide irse sin objeción alguna.
De camino a su casa tiene una idea, hacerle una sorpresa a la chica, que tendría lugar al día siguiente. Se apresura para llegar a casa.
Al llegar al hogar, él empieza a juntar diversas cosas: Cinta adhesiva, un oso de felpa, hizo una carta, y el pañuelo que siempre usaba.
Al día siguiente, de camino a su escuela, toma el camino en dirección a la casa de su amiga. Ahí empieza su sorpresa, ya que ella se marcha a la escuela temprano. Salta la reja de la casa y se dirige a la puerta de entrada, donde con la cinta adhesiva hace una flecha apuntando al piso –donde deja cuidadosamente sentado sobre el tapiz al oso, con el pañuelo puesto en el cuello y, con la carta sujeta a él- y luego escribiendo "cuídalo" con la misma cinta.
Después de sus diligencias, en el hogar de su amiga, toma dirección a la escuela nuevamente, sin tener en cuenta que llegaría atrasado a la hora de entrada.
Al llegar a su escuela su inspectora está afuera, esperando a los que llegan tarde, para anotarlos. Él pasa por otro lado y llega a una zona –por fuera del colegio- que nadie vería si salta el muro, así que decide pasarse y entrar como si nada a la sala. Y al entrar, su profesor de física, interrumpiendo su clase, le dice que vuelva al pasillo y se quede ahí hasta que tocasen la campana –Él le dice que lo deje entrar, que no volvería a suceder, y este acepta-
Al tocar la campana, para salir a receso, va a ver a su amiga a su sala de clases –ya que son de grados distintos- y ella lo recibe con una sonrisa –esa sonrisa que lo enamora cada día más- y un abrazo –Los abrazos que jamás deberían empezar, pero tampoco terminar-









